Por fin hemos terminado las clases. Hoy toca la última exposición de sociología, y... hola verano. La última clase sigue, y me toca exponer el trabajo con mis compañeras. Como de costumbre, él siempre centra toda su atención en mí. Y no estoy hablando del chico de baloncesto, no no. Sino de un compañero de clase. La verdad es que ya le había echado el ojo. Creeréis que es un chico universitario de esos mazados de gimnasio, pues no. Para empezar no es un chico, es un hombre de verdad, ya tiene sus años. Pero es el típico macho de verdad, con es barba de tres días que estás deseando morderle, y una voz de esas penetrantes, súper sensuales. Madre mía. Bueno, lo dicho. Nunca había hablado con él, pero me llevo muy bien con su grupillo de clase.
Al finalizar la clase, nos fuimos directamente al metro, porque había que arreglarse para celebrar que hemos acabado el primer año de carrera. La compañera que comparte trayecto conmigo, se percató de que mi hombre estaba en el andén. Ella me decía que fuese a hablar con él. Yo me negaba completamente, ya que nunca había entablado una conversación. Me llevó, más o menos a rastras. Llegamos, y digo-Hola. Diosss, que bobalicona soy. Él corresponde con una sonrisa.-Casi me derrito allí mismo. Empezamos a hablar sobre qué tal los últimos exámenes, la tensión va disminuyendo a medida que me tranquilizo. Subimos al metro. Continuamos con la conversación, aunque terminan hablando ellos. Estaba agotada de toda esta semana de trabajos, exámenes y demás historias. Reposo la cabeza en el asiento y me hundo en mis pensamientos. De repente noto que se dirige a mí, y me pregunta que si me encuentro bien, Rous. Le digo que sí, que únicamente estoy cansada. Ha dicho ¿Rous? Nunca me habían llamado así, y suena tan bien pronunciado por sus labios. Vuelvo a participar en la conversación. Nuestra parada, nos bajamos las dos. Pero antes, le sugiero que si se quiere venir de fiesta esta noche. Me dice que allí estará, se cierran las puertas. Nada más llegar a las escaleras mecánicas, mi amiga me dice que nota un tipo de tensión entre nosotros, y que he hecho bien invitándole. Una sonrisilla de niña pequeña se me dibuja en la cara.
Una vez en casa, me dispongo a pensar en la ropa. Por un lado, tiene que ser algo sexy, que diga, estoy aquí. Pero por otro, no quiero que diga, soy una tía fácil, no. Vale, lo tengo. Unos leggins negros, y una camisa transparente, aunque no demasiado. De acuerdo, son las 11 de la noche, y como siempre llego tarde. No es la forma más elegante de empezar la noche, pero bueno. Quedamos en el metro de Moncloa, puedo distinguir a los lejos a todos, por lo que soy la última. Mis mejores amigos estaban allí también. Me acerco a escondidas para que no me vean. Pero obviamente no son tontos. Y me cae una pequeña reprimenda. Aunque se me pasa al ver lo guapo que está. Saludo a todos con dos besos, y a él también. Huele muy bien. Y va súper sexy con unos vaqueros ajustaditos y una camisa negra.
Nos disponemos a entrar en la discoteca. Las chicas nos vamos al baño a retocarnos. Mi compi de clase me provoca con una risa maliciosa diciéndome que esta es la noche. Empieza la fiesta, nos pusimos todos a bailar, y alguna copita que otra también corría. Eran las 3, 30 de la mañana, y la gente ya estaba cansada, sentada. Aunque yo seguía dándolo todo. Mi compi de clase y mi mejor amiga estaban hablando apartadas de los demás. No me olía nada bueno. Se giraron a la vez, y se acercaban hacía mí con paso lento, como leonas que se dirigen hacia su presa. Me llevaron hasta donde se encontraba él, sentado. Decían que le invitase a bailar. Yo, como siempre, me negaba. Pero claro esta vez es un dos contra uno. Me empujaron y quedé justamente enfrente de él. Quería darme media vuelta, pero se enteró de mi presencia. Me miraba atento.-Le pregunté por qué estaba sentado. Dijo que no podía seguir mi ritmo, que me había estado mirando todo el rato. Y que era imposible tener tanta energía. -Mi cara tornó roja como un tomate-. Pero le eché valor, y le dije que saliese a bailar. -Sonrió sólo como él sabe.- Y dijo que solo bailaba si era conmigo. Se levantó y me dirigí a la pista. Dedicándole una sonrisa a mis amigas. Todo iba sobre ruedas, hasta que la música cambió. Nos pusieron salsa. Le miré con cara de atrevimiento. Me tendió la mano, y comenzó a subir la temperatura. La distancia entre nosotros dos, cada vez era más corta. Hasta que nos quedamos a un centímetro uno del otro y...
miércoles, 29 de mayo de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
Calamidades
Supuestamente pertenecemos a los países desarrollados. Somos europeos. Una de las primeras potencias del mundo. ¿Pero qué pasa con aquellos que viven en la más extrema pobreza? Y no me refiero a África, sino a España. ¿Qué pasa con esas personas que viven en la calle? Mendigando un misero cacho de pan que llevarse a la boca.
En la mayoría de las veces en las que me pongo en camino para ir a la universidad, en la renfe, hay siempre gente que pide ayuda. Pero una de ellas verdaderamente me impactó. Un hombre que dispuso un discurso increíblemente sincero y humilde.
En la mayoría de las veces en las que me pongo en camino para ir a la universidad, en la renfe, hay siempre gente que pide ayuda. Pero una de ellas verdaderamente me impactó. Un hombre que dispuso un discurso increíblemente sincero y humilde.
"Buenos días damas y caballeros, me dirijo ante ustedes para hablarles del mundo, de las miserias, de las calamidades. Esperando que Dios sea benevolete con los presentes y conmigo. Me llamo José Luis, soy español. Yo tenía un trabajo, como la mayoría de ustedes, espero. Pero por mala suerte, o por fuerza del destino, me he visto en la calle. Me presento aquí, como una persona, sin techo, sin dinero, pero persona. Por ello, creo que la forma más humilde no es robar para conseguir algo de dinero, sino ejercer como buena persona, y confiar en la generosidad, y en su humanidad. Muchas gracias, si les he molestado, lo siento."
Un sentimiento desgarrador y cortante recorrió todo mi ser. La tristeza inundó mis ojos, en ese momento me sentía inútil, impotente. Cómo puede existir estas penurias en un mundo, un país tan evolucionado. Un país en el que fluye tanto dinero, pero que este queda retenido bajo las manos del poder. La sociedad actual suscita un sentimiento de pena y lástima; pero el adjetivo que mejor define esto es vergüenza. Estamos sumidos bajo los látigos de la colectividad. Dónde no podemos levantar cabeza.
lunes, 18 de marzo de 2013
Comportamientos beligerantes deportivos
El domingo pasado, tuve
la oportunidad de acudir al partido de baloncesto de la Liga Endesa, Real
Madrid Vs C.B. Canarias, en el Palacio de los Deportes. Estaba muy emocionada
por acudir a tal evento, porque soy una seguidora incondicional de dicho deporte.
El partido transcurría sin problemas durante los dos primeros cuartos, el
desencadenante de la disputa que se producía en el tercer tiempo, surgió a raíz
de una falta mal señalada por parte de los notarios, a favor del equipo
canario. En ese momento la grada estalló en cólera. La afición comenzó a
insultar a los árbitros; "hijo de puta", "cabrón", "mercenario"...
Me sentía totalmente avergonzada de pertenecer a esa sociedad, a ese Primer
Mundo al que llaman. Tal como se iba desarrollando el partido, el ambiente era
cada vez más y más condensado, pesaba la tensión que acontecía en aquel lugar.
Una de las veces que pitaron falta a favor del equipo visitante, el jugador
Jakim Donaldson estaba tirando los dos tiros libres. Le denominaron de "negro vete a tu país".
Las malas formas beligerantes crecían por momentos. Pero el punto álgido,
apareció cuando el entrenador del Real Madrid se vio obligado a abandonar la
cancha. Desde ese momento, todo fue a peor. Lo que más me sorprendió fue una
pareja de mediana edad que estaba sentada detrás de mí. La mujer degradaba al
árbitro con grandes palabras soeces, que superaban a cualquier aficionado, el
hombre igualaba el nivel de falta de educación y respeto. Pero la guinda del
pastel apareció cuando me percaté, de que al lado de la pareja de la que acabo
de hacer mención, había unos adolescentes de quince, dieciséis años, que les
imitaban, de igual forma. El anciano que se sentaba a mi lado, hizo un
mohín de vergüenza, ya que su nieto de tan sólo diez años, estaba escuchando tales palabras.
A modo de conclusión, me gustaría añadir que este tipo de comportamientos me parecen penosos por parte de esta "civilización avanzada" en la que vivimos. Firmemente expongo que siento LÁSTIMA, hemos dado un paso de gigante hacia el pasado.
domingo, 17 de febrero de 2013
¿Físico o Personalidad?
El físico atrae, pero la personalidad enamora. Todos hemos escuchado alguna vez esta frase. Personalmente pienso que te enamoras de la persona con la que compartes cosas, momentos y sentimientos. Nunca he probado a chatear en una red de esas de buscar parejas, y menos con una persona a la que no conozco de nada. Pero si he oído casos en los que ambos quedan embaucados por la personalidad del otro, y piensan que es el amor de su vida. El problema surge cuando quieren conocerse en persona. La mayoría se lleva un gran chasco, pero hay un pequeño porcentaje en el que la relación llega a cuajar. Así que, depende de la persona. Si uno quiere compartir cama con alguien que le importa más su pelo, o sus músculos, más que su compañero sentimental, allá ella. Nadie le ha obligado a estar con un cacho de carne andante.
Nos encontramos en una sociedad que rinde culto al cuerpo. Que en el currículum lo más importante, no son los idiomas o la preparación, sino la foto. Nunca veremos a una periodista deportiva un poquito rellenita y poco agraciada, pero con un historial impecable, retransmitiendo la final del mundial de fútbol. En su lugar, habrá una chica guapa, alta, con un cuerpazo, pero que no sabe hacer entrevistas, o que no tiene la carrera terminada.
Nos encontramos en una sociedad que rinde culto al cuerpo. Que en el currículum lo más importante, no son los idiomas o la preparación, sino la foto. Nunca veremos a una periodista deportiva un poquito rellenita y poco agraciada, pero con un historial impecable, retransmitiendo la final del mundial de fútbol. En su lugar, habrá una chica guapa, alta, con un cuerpazo, pero que no sabe hacer entrevistas, o que no tiene la carrera terminada.
jueves, 7 de febrero de 2013
Cambios sociales
Nos encontramos en una sociedad que ha perdido los valores por los que luchaban, que ha sido
derrotada en la batalla contra el egoísmo y la avaricia. Este tipo de sociedad
que yo desconocía, se rige por el poder, por el ansia y la sed de dominación
sobre los demás. El dinero, es el principal culpable, ya que ejerce un tipo de
atracción inevitable sobre los hombres que les lleva hasta su propia perdición,
arrastrando a los inocentes consigo.
Los ideales por los que se brindaba antaño, han
desaparecido, y con ello, las esperanzas de una humanidad que apostaba por el
desarrollo y un futuro mejor para todos, en vez de para unos pocos como sucede
hoy en día. El ejemplo que nos ofrece la colectividad a los más jóvenes, es una
ética nublada por valores orientados al individualismo. No importa a quién
tengamos que pisar por el camino para llegar a nuestra meta, debido a que nos promueve una ambición tan
grande y fuerte que crea una gruesa venda en los ojos que ciega la moral. La
vida se ha convertido de la noche a la mañana en una escuela de negocios. Cada
uno busca su propio beneficio sin pensar antes las consecuencias que pueden
acarrear dicho actos.
Niños que, durante su educación, soñaban con ser algún día
astronautas, bomberos o médicos; ahora, quieren ser funcionarios. Firmemente
creo que hemos vendido nuestros sueños a cambio de lo que creíamos correcto. Y
vaya chasco nos hemos llevado. Depositamos nuestra confianza en una persona que
hablaba muy bien, que tenía talante, que nos engatusaba con sus palabras y
promesas. Sí damas y caballeros, hemos puesto nuestro sueño en venta por un
voto. Invertimos nuestros anhelos en
algo que no nos ha correspondido. Ahora, esa persona que colocamos en el poder,
se ríe de nosotros, rompe sus promesas y nos somete a su voluntad tal sumiso.
Debemos unirnos, luchar por lo justo, por nuestros derechos,
por la integridad, por la educación, por un trabajo y una vivienda digna... ¿Es
que no os dais cuenta? Somos el pueblo, vivimos en una democracia que debe
hacer frente al poder. Juntos podemos hacer cualquier cosa si nos lo
proponemos.
Al crear un tipo de entidad que controlase las acciones del
gobierno, sabríamos que es lo que falla. Y a partir de ahí, empezar a trabajar
solucionando y tratando los problemas
uno a uno. Finalmente, cuando hayamos solventado todas las cuestiones,
entonces, solo entonces, habremos recuperado una sociedad segura y
transparente.
Tras esta reflexión, me gustaría terminar con una frase que
llenó a todo un país de esperanzas y sueños un 28 de agosto de 1963 en el Capitolio de
Estados Unidos. Martin Luther King, un hombre que luchó por lo que creía justo
por derecho, y por los afroamericanos.
Ante esto, solo me queda decir, I have a dream.
viernes, 18 de enero de 2013
Tercera noche II
Caí al suelo, me sentía desolada, sola. Estaba
tumbada boca arriba, observando las estrellas por última vez. Por un momento
perdí la esperanza, quería perecer allí mismo. Mi aventura había llegado a su
fin. Una pequeña estrella fugaz atravesó el firmamento, seguí su
trayectoria con la mirada, y... Pude divisar un fuego a lo lejos, y
pensé que por fin, la suerte estaba de mi lado. Aunque recordé que no me debía
dejar llevar, ya que podría ser otro espejismo. El fuego pareció ser un de un
campamento con jaimas, esta vez parecía real. Una vez allí, encontré el
campamento solo, no había nadie cuidando del fuego. Me senté para poder entrar
en calor. Por un momento alcé la cabeza para dar gracias al cielo, y noté que
todas las estrellas habían desparecido. Una fría brisa empezaba a soplar, cada
vez con más fuerza. El fuego terminó por apagarse, por un momento pensé que iba
a salir volando. De repente, todo quedó en calma, el aire paró de soplar. El
fuego, resurgió. Noté que tenía que salir de allí. Detrás de las llamas pude
distinguir unos grandes ojos rojos, me observaban. A mí alrededor
surgieron cientos y cientos de ojos que me miraban, me acosaban. Sentía como
poco a poco iban devorando mi ser, me retorcía de dolor. Todos los buenos
recuerdos que me quedaban, comenzaron a desparecer... Empezaron a brotar en mí
los peores sentimientos, odio, egoísmo, rencor, antipatía, envidia. El dolor
desapareció, y pude erguirme. Me había convertido en una espesa bruma negra de
maldad. El viento volvió a hacer presencia, y poco a poco me fui desvaneciendo.
domingo, 13 de enero de 2013
Tercera noche I
Está noche he soñado que no tenía a nadie , que andaba solitaria cual perro abandonado en verano. Me sentía totalmente en soledad, no por la falta de amigos, sino por el simple hecho de no verle sentido a nada, ni a la vida misma.
Caminaba por el desierto en plena noche, intentando buscar un refugio dónde cobijarme del frío. Tenía la esperanza de poder volver a casa, de ver a mi familia, de abrazarlos. Pero la realidad era dura. A lo lejos ví lo que parecía ser un coche de rescate, un atisbo de felicidad y alivio recorrió mi ser. Comenzaron a salir cuatro figuras oscuras del vehículo, no las distinguía muy bien de lejos. Una de ellas estaba gritando mi nombre, pero su voz no me era familiar. De repente, apareció un quinto pasajero del vehículo, era mi madre. Empecé a correr, correr y correr. Pero ella estaba cada vez más lejos. Nos separaban cientos de metros, una distancia imposible de atajar. Una fina brisa de arena apareció como de la nada, y se llevó lo que había sido un producto de mi imaginación, un espejismo. Caí al suelo, me sentía desolada, sola. Estaba tumbada boca arriba, observando las estrellas por última vez. Por un momento perdí la esperanza, quería perecer allí mismo. Mi aventura había llegado a su fin. Una pequeña estrella fugaz atravesó el firmamento, seguí su trayectoria con la mirada, y...
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